Hace aproximadamente un mes, mi existencia era caótica. El malestar general, la pegajosa sensación de no pensar con claridad, las punzadas en la sien, el vientre hinchado por los gases y un hígado sobredimensionado, depresión y ansiedad, falta de sentido existencial y mordiscos aleatorios en la parte izquierda del pecho se habían convertido en mis acosadores de cabecera.

Recuerdo que, poco antes del advenimiento de la COVID-19, en La Red Social, un lerdo sin ambiciones de barra de bar, enganchado al tabaco y al alcohol, con menos biblioteca que Rosalía, me había comentado que mis artículos hablaban demasiado sobre mí. No es que fuera mal tipo, pero le sudaba olímpicamente los cojones el contenido de lo que había leído. La conclusión general a la que llegó con su sacrosanto grado en Derecho fue esa.

Estoy leyendo un e-book de los que ocuparían los estantes de autoayuda si aún se imprimieran esas mierdas de bajo presupuesto y las librerías tuvieran espacio ilimitado para cualquier reencarnación fumada de Dale Carnegie.

La recomendación del artilugio en cuestión, “Finish what you start”, con un par, es que definas tus propias reglas. Tu manifiesto: Aquello que harás aunque se te mueran tres madres y estrenen la última temporada de Juego de Tronos. Es una especie de To-Do pero en plan religión, mazo serio.

Yo que soy muy de probar popper en una sauna de Chueca el día del Orgullo Senegalés, así que he decidido establecer mis “must” en cuanto al objetivo de convertirme en un escritor, respetable o no, pero con su mierda propia defecada en Amazon y circuitos alternativos.
No sé si es el litio, la quetiapina, la sobriedad o que ya no me duele todo cada mañana, pero he tirado pa’lante como Tokio en La Casa de Papel. Éste es el resultado:
- Escribir un mínimo de 100 palabras cada día laborable.
- Leer todos los días un rato sobre técnica literaria o blogging

Pues mira, me voy a cagar en Dios como un jugador de mus de Donosti: Ya llevo 320 palabras y ahora cierro y me pongo un rato con algún manual prestigioso de técnica literaria o no-ficción o crea-tu-imperio-copywriting-en-diez-minutos.

Dios bendiga la denostada e incomprendida estantería de la autoayuda.